miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mindfulness: la atención plena. (Gabriel García De Oro)

Hoy quiero compartir con ustedes este artículo que tomé de El País (al final de la entrada hallarán el link) que tiene ya un par de años, y que trata sobre un tema que ha ido despertando cada vez mayor interés en estos último años, el estado de Mindfulness o ATENCIÓN PLENA ...

El artículo está casi idéntico a como fue publicado, con excepción de un par de imágenes que he agregado sobre el final para ilustrar con las portadas de los libros que menciona como referencia para quienes deseen saber más.

Sobre dichos libros no puedo decir nada porque no los he leído. Uno de ellos es, al juzgar por lo que dice, para colorear mandalas. En lo personal recomiendo Mindfulness en la vida cotidiana de Jon Kabat Zinn (Paidós).






Mindfulness: la atención plena.

Ser plenamente conscientes de lo que está ocurriendo aquí y ahora.
Es el estado ideal para combatir las distracciones y concentrarse en los objetivos.



Ilustración de Ana Parini


Apenas he empezado a escribir este artículo cuando mi ordenador me ha avisado de que tengo tres correos nuevos en mi bandeja de entrada. Además, he recibido dos llamadas y varios mensajes. Ya puestos, he entrado en el As para comprobar si había sucedido algo relevante en el mundo del deporte. Media hora y aún no he escrito ni una sola línea.

La desconcentración es continua, el bombardeo no cesa. Mi único consuelo, si podemos llamarle así, es que esto no me ocurre solamente a mí, es el signo de los tiempos digitales. Según las estadísticas, como máximo pasaríamos unos once minutos de media concentrados en una actividad antes de que algo o alguien nos interrumpa. Y si nadie lo hace, somos nosotros mismos quie­nes desconectamos. Por si fuera poco, cada desconcentración provoca que cueste entre diez y veinte minutos reemprender la actividad. No estamos acostumbrados a estar presentes en el presente. Nuestro cuerpo está, pero no nues­tra cabeza. Nos hemos habituado a la distracción, a la atención parcial, algo parecido a una plaga universal de síndrome de déficit de atención. Se quiere estar tan conectado que se olvida de que lo primero es hacerlo con uno mismo. Y esto produce estrés, ansiedad, sensación de agobio, de llegar tarde a todo, de no tener tiempo para nada.




Así, no es de extrañar que haya irrumpido con fuerza el concepto de mindfulness. Esta práctica de origen budista cuenta con más de 2.500 años de antigüedad, sin embargo en Occidente no aparece hasta hace unos treinta años para tratar problemas asociados al estrés y al dolor crónico. Hoy, las aplicaciones de este concepto se extienden a casi todos los campos, como por ejemplo al de la educación y la enseñanza. Es habitual ver que las universidades ofrezcan a sus alumnos talleres de atención plena, conscientes de que en la mayoría de los casos la distancia que separa el éxito del fracaso no reside en el talento natural, sino en la capacidad de concentrarnos, que permite retener conceptos, relacionarlos, entenderlos e incorporarlos en nuestras estructuras de pensamiento. Y es que por más capacitado intelectualmente que uno esté, sin atención el suspenso es casi seguro. Se ha de comprender que el cerebro no es multitarea. 

Solo podemos concentrarnos en una cosa a la vez y si no lo hacemos, si intentamos estar en varios lugares al mismo tiempo, no conseguiremos un resultado tan satisfactorio como aquellos que con igual o menor capacidad que nosotros sí que son capaces de poner todo el foco de su atención en la actividad concreta que están desarrollando.

Los estudios científicos han demostrado lo que hace más de dos mil años ya sabían los budistas, es decir, que un estado de atención consciente ayuda no solo a reducir el estrés o la ansiedad, sino también a ser más creativos, a poder juzgar y valorar las situaciones con mayor claridad, a aumentar la resistencia emocional y a disfrutar más de lo que se está haciendo.

Como tantas otras capacidades del ser humano, la atención también se entrena. Porque es un músculo que cuando se usa se fortalece y cuando no, se atrofia. Los resultados, lógicamente, son progresivos y podemos, poco a poco, ir alcanzando cotas de mayor atención. Además, si nos enfrentamos a actividades que van a reclamar más concentración, como por ejemplo una época de exámenes, entrenar unos minutos nos preparará para expandir los límites de nuestra atención, minimizar los efectos de las distracciones, propias y ajenas, y disfrutar del momento. Así que ahora vamos a crear nuestro propio gimnasio de mindfulness. Para ello necesitaremos reservar entre 5 y 20 minutos al día de entrenamiento y empezar con estos tres ejercicios que se pueden repetir cuantas veces se quiera e, incluso, introducir todas aquellas variaciones que nos vengan a la cabeza. Lo importante es practicar.


La pasa. Este es uno de los ejercicios más utilizados en los talleres de mindfulness en todo el mundo. Es tan sencillo como revelador. Se trata de tomar una pasa. Sí, una simple uva pasa. Pero no nos la comemos, no aún.

Primero se observa con detalle y hay que centrarse en darse cuenta del amplio abanico de colores y tonalidades, de cómo incide la luz en sus pliegues, en su textura rugosa. En loirregular de sus formas a nuestros ojos. Se trata de captar todo lo que se pueda ver. Luego, hay que cerrar los ojos y tocar la uva pasa. Pero con mimo. Hacerla bailar entre los dedos, para darse cuenta de su tacto, del nuestro; de cómo se mezcla su piel con la nuestra.

Después, con los ojos cerrados todavía, nos ponemos la pasa en la boca. No la mordemos, sino que la acariciamos con los dientes primero para luego notar que cae en nuestra lengua, acolchándola. Ahora exploramos con la lengua, de la misma manera que hemos hecho con los dedos. Lentamente. Sin prisas. Disfrutando de todo lo que una simple e insignificante uva pasa nos puede ofrecer. Al final, ahora sí, la mordemos. Y somos conscientes de una explosión magnífica que se produce en nuestros sentidos. Percibimos su sabor, cómo se funde y confunde con el nuestro, con la saliva, con el gusto. Tratamos de llenarnos toda la boca con esa mezcla, llegando a todos los rincones. Solamente entonces nos tragamos la pasa y notamos cómo baja por la garganta, cómo abandona la boca y se integra en nuestro interior. Una vez finalizado el ejercicio, esperaremos unos segundos para abrir los ojos y celebrar que hemos disfrutado de una pasa, tal vez por primera vez en la vida, en lugar de engullirla. La hemos sacado todas las posibilidades que tenía para ofrecernos. Eso es lo que ocurre con el presente, que si lo engullimos con las prisas y la falta de atención, no dejamos que nos dé todo lo que tiene para ofrecernos.




Pinte y coloree. No es la primera vez que en este espacio se habla de la importancia de recuperar ciertas actitudes y actividades infantiles en beneficio del desarrollo personal. Sin duda, este es uno de los casos más llamativos. Y es que, últimamente, desde distintos ámbitos, se insiste mucho en los beneficios del clásico pinta y colorea, que todos hemos practicado, en relación con el mindfulness. Se trata simplemente de tomar unas plantillas en blanco y negro, sacar los lápices de colores y ponerse a pintar. Con atención. Abstraídos. Concentrados. De la misma manera que cuan­do éramos niños.

Probarlo no cuesta nada, en Internet podemos encontrar infinidad de plantillas de todo tipo, sobre todo mandalas, que son las representaciones del macrocosmos y el microcosmos usadas en el budismo y el hinduismo. Esta actividad, tan simple, reducirá nuestro ruido interior, nos permitirá entrenar el arte de poner el foco en una sola actividad, conectaremos con nuestra parte creativa y estimularemos la psicomotricidad. Carl Jung, el gran psiquiatra suizo, no dudaba en afirmar que “la práctica del mandala es la única terapia que se puede hacer solo”.

Respiración. Igual que los deportistas aprenden que para mejorar el rendimiento deben respirar correctamente, nosotros también tendremos que practicar la respiración en nuestro gimnasio de atención plena. A pesar de que existen muchas clases de respiración, se puede empezar con la más sencilla, que es la respiración cuadrada. Básicamente se trata de acompasar la respiración, darnos cuenta de que se está respirando y apartar todo pensamiento que quiera inmiscuirse en este ejercicio. Eduard Punset, en su blog, enseña con su aparente sencillez cargada de pedagogía cómo practicar la respiración en beneficio de la atención plena:

“En primer lugar, adoptar una postura de descanso. En segundo lugar, respirar profundamente gracias a una absorción moderada de aire y su consiguiente y posterior exhalación. En tercer lugar, dejar que el organismo supere el acto de respirar profundamente para acariciar, muy brevemente, los pensamientos a los que se renuncia. En cuarto lugar, tomar nota de que el acto de respirar fue interrumpido por algún pensamiento para volver cuanto antes al proceso respiratorio. Basta con repetir durante diez minutos cada día lo anterior –y ese es el quinto paso– para constatar que ha mejorado la focalización de la atención”.

ATRAPA AL CONEJO

Un estudiante de artes marciales se aproximó al maestro para hacerle la siguiente pregunta: “Querido maestro, a pesar de lo mucho que aprendo con usted, quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales. Además de aprender con usted quisiera aprender con otro maestro para dominar otro estilo y otras visiones que seguro me enriquecen.

¿Qué piensa de esta idea?”. El maestro, que había escuchado con atención las palabras de su discípulo, meditó unos instantes y dijo: “El cazador que persigue dos conejos no atrapa ninguno”.



PARA SABER MÁS
'Mindfulness': la atención plena

Ilustración de Ana Parini


LIBROS

‘Focus’
Daniel Goleman (Kairos)


En este libro se encontraran las claves
de cómo aumentar la capacidad de 
atención para conseguir la excelencia.


‘Colorea mandalas’
Susanne F. Fincher (EDAF)


Con él podremos colorear 48
mandalas inspirados en las
formas de la naturaleza.


Fuente original del artículo:


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lunes, 2 de mayo de 2016

Sacar ciencia de la galera. Andrés Rieznik.

Hoy comparto con ustedes una interesante Charla Ted de Andrés Rieznik, un físico, ilusionista e investigador argentino que nos habla acerca de ciertos métodos utilizado durante siglos por Magos e Ilusionistas para confundir y "engañar" a sus espectadores, y como la ciencia moderna ha comenzado a estudiar con detenimiento dichos métodos y a crear conocimiento sobre la mente humana, la forma en que percibe, elije, selecciona ...

Esta charla mezcla Ciencia, Mentalismo, Ilusionismo y los procesos de la Mente Humana ... Lo hace de modo comprensible y dinámico, espero la disfruten ...



Andrés Rieznik.


El video:





Andrés Rieznik.


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martes, 19 de abril de 2016

Las claves para pensar como Sherlock Holmes


Hoy comparto con ustedes una nota publicada originalmente en BBC Mundo y reproducida por el diario La Nación, la autora es Helen Thomson. La misma habla sobre Mnemotecnia, que, como saben los lectores y lectoras del Blog, es uno de los ejes de este espacio.

Espero les interese, es bastante intraductoria al tema y no requiere poseer conocimientos previos para comprenderla, como extra, al final del texto, les dejo links a varias entradas publicadas aquí sobre la temática.



Benedict Cumberbatch y Martin Freeman como Sherlock Holmes y John Watson en la Serie Sherlock de la BBC.



Si le hubieran dicho a Alex Mullen hace algunos años que sería capaz de memorizar una baraja entera de cartas en tan solo 21,5 segundos, habría pensado que le estaban tomando el pelo. Su memoria no era nada del otro mundo; incluso estaba por debajo del promedio.

Hoy estudia medicina en la Universidad de Mississippi, EE.UU., y acaba de batir el récord mundial de memorización en el World Memory Championships (Campeonato Mundial de Memoria). Mullen logró obtener la puntuación más alta en los 24 años de historia de la competición y todo empezó con un libro que le motivó a entrenar su mente.


Entrenando la memoria

Mullen me habló de un libro que leyó: Moonwalking with Einstein (Caminando en la Luna con Einstein), escrito por el periodista Joshua Foer, quien partició de un campeonato de memorización en Estados Unidos para escribir sobre lo que pensó que sería el Super Bowl de los sabios. Pero, en cambio, se encontró con un grupo de gente que había entrenado su memoria utilizando técnicas antiguas.


Mullen arrancó a practicarlas y ganó el concurso al año siguiente. "Yo no tenía una memoria natural excepcional. Pero en 2013 comencé a entrenarme utilizando las técnicas de las que había hablado Foer", afirma.


Un truco simple para mejorar tu memoria

Un año más tarde, quedó segundo en un campeonato nacional y en 2015 se coronó campeón mundial. El concurso se celebró en diciembre en China y consistió en 10 rondas de desafíos mentales, que incluían pruebas de memorización numérica y facial, entre otras.


El reto final es la ronda rápida de cartas, en la que los concursantes deben memorizar una baraja entera lo más rápido posible. Mullen fue el segundo participante. Observó las cartas durante 21,5 segundos, lo que le bastó para hacerse con el primer premio.


Hoy ostenta el récord mundial de memorización de números en una hora: 3.029. También cuenta con media docena de récords en Estados Unidos, incluida la memorización de 3.888 dígitos binarios en 30 minutos.


Palacio mental

Se trata de asignar imágenes a los objetos o hechos para poder recordarlos con más facilidad. Si sos incapaz de recordar la lista de las compras, por no hablar de los miles de unos y ceros, las proezas memotécnicas de Mullen podrían parecerte inalcanzables. Pero, según él, cualquiera puede hacerlo, "solo tenés que crear un palacio mental".


Para quienes no estén familiarizados con la serie de la BBC sobre Sherlock Holmes, "Sherlock", un palacio mental (o palacio de la memoria) es una imagen en el ojo de tu mente de un lugar físico que conocés bien, tal vez de tu casa o del camino al trabajo.


Para recordar cosas, ya sean cartas o productos alimenticios, tenés que caminar a través de tu palacio mental y dejar caer una imagen de cada objeto en lugares específicos a lo largo de esa ruta.



Foto:Thinkstock


La técnica se atribuye al poeta griego Simonides de Ceos, que vivió en el año 477 a.C. Cuenta la leyenda que Simonides estaba en una cena y que, a mitad del banquete, lo llamó un mensajero. Pero mientras salía por la puerta, el techo se derrumbó y murieron todos los que se encontraban dentro de la sala.


Simonides intentó recordar dónde estaba sentado y, de repente, se imaginó conversando con el invitado que tenía enfrente, el que estaba a su izquierda y un tercero que presidía la mesa. Y se dio cuenta de que podía identificar los cuerpos recordando el lugar exacto en el que se había sentado cada uno.


Fue entonces cuando descubrió que la mejor manera de recordar un grupo de objetos (o de personas) es agregar imágenes a una ubicación específica y ordenada. Siglos más tarde, Eleanor Maguire, del University College de Londres escaneó los cerebros de 10 personas que habían participado en campeonatos mundiales de memoria.


Esperaba identificar diferencias en su estructura cerebral, pero la única diferencia fue el uso preferencial de tres áreas del cerebro relacionadas con la navegación; los súper memorizadores podían recordar mejor las cosas porque "caminaban" en sus palacios mentales.


Sonidos fonéticos

Otro truco consiste en asignar sonidos a números o imágenes que deseas recordar. A la hora de recordar números o dígitos binarios, muchos "memoriones" utilizan su propio sistema para transformar esos elementos en imágenes. Y eso incluye convertir palitos y números en sonidos fonéticos.


Pensá en el siete de diamantes y el cinco de espadas. El diamante y la espada juntos crean el sonido "m", por ejemplo. El siete se convierte en el sonido "k" y el cinco es una "l". Aunque no es inmediatamente obvio de dónde viene cada sonido, se basan en un código que alguien ideó hace mucho tiempo, cuenta Mullen.


"Una vez que tenés tu 'm' y tu 'l', sólo tenés que crear una imagen que represente esas letras. A mí me recuerdan a la palabra 'Michael', así que cuando veo esas dos cartas juntas pienso en Michael Jordan", explica.


Otro de sus trucos consiste en reducir a la mitad las 2.074 combinaciones posibles, aunque prefiere no entrar en detalles.



Como andar en bicicleta

Los palacios mentales pueden encontrarse en cualquier lugar. "Si te parás a pensarlo, seguramente hay cientos de lugares que conocés muy bien", dice Mullen. Él utiliza palacios mentales específicos para cosas que quiere recordar a corto plazo -como barajas de cartas-y otros para cosas que quiere recordar para siempre.

"Cuando aprendo cosas en la universidad, como medicamentos o trastornos estomacales, introduzco ese conocimiento en un palacio mental que solo utilizo para ese tipo de información", indica.

¿Puede fallar este método? ¿Es posible quedarse en blanco? Mullen dice que no, que si lo querés recordar, eso siempre estará a salvo en tu palacio mental. Y agrega que no hay que tener ningún don especial: cualquiera puede aprender a hacerlo.



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Aquí les dejo algunas entradas de Blog sobre la temática, he elegido aquellas que son de carácter didáctico y no sólo informativo, es decir, en estas entradas hallarán el modo de aplicar y aprender las técnicas para el desarrollo de una memoria entrenada.









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martes, 2 de febrero de 2016

La ciencia de la deducción: ¿podrías resolver un crimen como Sherlock Holmes?. Artículo de la BBC.

Hoy comparto con ustedes un artículo muy interesante que cruza varios temas afines a la temática del Blog: Sherlock Holmes, las habilidades de deducción, la ciencia forense, la observación ...

El artículo fue publicado por la BBC. Al final de la entrada encontrarán el link a la publicación original. Llegué a esta nota vía twitter, gracias a @carrieneyman y @axel_torn que compartieron esta publicación y a @julietaeme2002 que llamó mi atención hacia la misma.

Espero disfruten del artículo tanto como yo.


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El legendario detective de Sir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes, es, por supuesto, un personaje ficticio. Pero, ¿será posible aprender a ser un maestro de la deducción?

Para resolver los más desconcertantes casos, Holmes piensa fuera de los marcos convencionales, así como en el interior de ellos. De hecho, él piensa incluso en los marcos mismos.

Es esta atención a los detalles -todos los detalles- lo que le permite hacer las inferencias más extraordinarias.

¿Cómo lo hace?

Pues es tan difícil como aparenta ser, pero se puede hacer. Así que prepárate para una lección en observación y razonamiento a la manera de Sherlock Holmes.

"Soy cerebro, Watson..."



A pesar de que él mismo lo afirma, los poderes de deducción de Sherlock Holmes son cualquier cosa menos elementales.

Hacer una sola conexión puede ser fácil pero hay una ciencia compleja para unir todos los puntos. Dos ciencias de hecho: medicina forense y criminología, y Sherlock Holmes podría considerarse un pionero de ambas.

La ciencia forense es el análisis de pruebas físicas para vincular a un sospechoso a un crimen.

Sherlock Holmes no dudó en adoptar algunos de los métodos innovadores del campo, usando las huellas dactilares para resolver el caso en "El signo de los cuatro", publicado en 1890, más de una década antes de Scotland Yard adoptara la práctica, en 1901.

El campo criminológico de perfilación criminal también tiene más que un poco de Sherlock.
La herramienta de investigación, que trata de prevenir y resolver crímenes mediante la comprensión de lo que motiva a los delincuentes, ha sido influenciada en gran medida por el concepto más característico de Sherlock Holmes: el razonamiento deductivo.


Aunque las cosas pueden haber cambiado un poco desde el apogeo de Sherlock Holmes, la capacidad de hacer deducciones brillantes todavía se sustenta en una amplia base de conocimientos: no puedes conectar los puntos si no conoces esos puntos.

Hoy en día, los encargados de que se cumpla la ley también utilizan una red de informantes similar a la del famoso detective.

Delincuentes que actúan como informantes o circuitos cerrados de televisión son algunos de los recursos que pueden ayudar a los policías a encontrar detalles que podrían haber pasado por alto.

Holmes tenía una notable variedad de habilidades para un solo hombre; en la investigación contemporánea ese trabajo está a cargo de varios especialistas distintos.

Pero los meticulosos métodos de Sherlock todavía son evidentes en la actividad policíaca moderna, desde los análisis de sangre y de balística hasta el trabajo de los psicólogos y psiquiatras.


Una lección

Colin Nube está emergiendo rápidamente como un líder mundial en la deducción y nos explica las habilidades que necesita para pensar como Sherlock Holmes.



Esas palabras inmortales resumen perfectamente el principio fundamental de la deducción: no basta con ver lo que te presentan, ve más allá y estudia también el contexto.

"La deducción real se reduce a dos cosas que se usan en combinación: tu conocimiento y tu sentido de conciencia. Cuanta más información puedas reunir, más precisas serán tus deducciones".

Pero, ¿cómo recopilar esta información? ¿En qué hay que fijarse?

"Presta atención. Todo está allí, al descubierto, frente a ti. Todo lo que tienes que hacer es sintonizarte. ¿Qué ves? ¿Qué hueles? ¿Qué escuchas?"

"Ahora piensa con un poco más de profundidad. ¿En qué dirección está viajando esa sirena que escuchas en la distancia? ¿Cuál es esa canción que llega a través de los auriculares de la persona a tu lado en el metro?

"Observa a alguien, a cualquiera. ¿Qué se puede inferir? ¿Notas marcas, manchas o pelos que no son propios en su ropa? ¿Qué perfume está usando? ¿O huele a otra cosa, como un alimento especialmente picante?

"Si aprovechas tus sentidos, tu conciencia aumenta y, con el tiempo, sabrás quienes son realmente las personas, qué sienten y hasta lo que están pensando".


Los verdaderos Sherlock Holmes

Estos personajes de la vida real aparentemente le sirvieron a Conan Doyle como inspiración para crear a su detective.



La inspiración primaria de Conan Doyle, quien también era médico, fue uno de los doctores líderes de la época: Dr. Joseph Bell (1837-1911).

Bell trabajaba en el hospital voluntario más antiguo de Escocia, Royal Edinburgh Infirmary, donde era cirujano y pionero de la ciencia forense.

Sus diagnósticos se basaban en la observación aguda y el razonamiento astuto.

A menudo trabajaba con Henry Littlejohn (1826-1914), médico de la policía y asesor médico de la corona de Escocia, quien proporcionaba su pericia forense para resolver casos.

Otra fuente de inspiración fue Jerome Caminada (1844-1914).

Apodado "El terror de los malhechores", este policía de Manchester era un maestro del disfraz y utilizaba una amplia red de informantes similar a la de Sherlock Holmes.

Y no hay que pasar por alto las similitudes en la metodología del neurólogo William Gowers, autor de "La biblia de neurología", con la del detective.

Aunque no se sabe con exactitud cuál fue la naturaleza exacta de la influencia de Gowers en Conan Doyle, este último se había especializado en enfermedades neurodegenerativas y ambos eran amigos de Rudyard Kipling, autor de "El libro de la selva".

Pero realmente es cuando se compara lo escrito cuando se nota la semejanza.

Fíjate, por ejemplo, en cómo Gowers le enseñaba a sus estudiantes a empezar los diagnósticos desde el momento en el que el paciente entrara por la puerta.



Es notablemente similar a la costumbre de Sherlock Holmes de componer un perfil de cada persona que encuentra basado en las pistas más tenues.

Era la importancia de lo que parece inconsecuente lo que parecía inspirar a ambos.


Hay varios ejemplos de lo que tenían en común, como la manera en la que ambos "razonaban de atrás para adelante", diseccionando todos los senderos posibles que podrían haber llevado a una enfermedad (en el caso de Gowers) o a un delito (en el de Sherlock Holmes).

Como lo resumió el detective:



Pero quizás la lección más importante que tanto Gowers como Sherlock Holmes nos pueden dar es el valor de reconocer los errores.



El artículo fue publicado originalmente en:


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lunes, 11 de enero de 2016

El caso de Herbert Muldoon. Enigma Policial.

Hoy comparto con ustedes un Enigma Policial para entrenar las habilidades de "observación" y deducción ... He modificado muy ligeramente (casi nada) el relato original a fin de mejorar la comprensión del mismo.



Sherlock, uno de los númenes inspiradores de este blog y las temáticas abordadas aquí.



Fuente del relato: 44 Super Crímenes para resolver (Daniel Samoilovich).


- Ustedes han oído hablar bastante de los problemas de la policía -dijo el profesor Sisley- a sus alumnos de la Escuela de Investigadores. Hoy vamos a ver la cosa desde otro punto de vista: los problemas de los criminales. Uno de los más graves problemas de los criminales es que saben lo que han hecho y cómo y dónde lo han hecho.

- ¿Acaso si no lo supieran sería más difícil atraparlos? -preguntó astutamente una alumna.

- Desde luego. Ese es exactamente el punto. Permitanme contarles un caso ocurrido en los comienzos de mi carrera, hace muchas décadas atrás, antes de ser destinado a Nueva York, cuando estaba a cargo de una comisaría en un pueblo de Rhode Island. Un día se presentó en mi despacho un hombre que se presentó como James Maykim, diciéndome que estaba preocupado por su socio, quien, quebrado anímicamente por su divorcio, se había ausentado hacía ya dos meses de la oficina de representaciones artísticas que ambos compartían en Providence. Sí, se había llevado algo de dinero de la firma, pero ese no era el problema: el problema, según Maykim, era que el socio, Herbert Muldoon, había abandonado todos los lugares a los cuales solía concurrir, tornándose completamente inhallable. Maykim recién había sabido algo de su socio esa misma mañana, en que Muldoon lo había llamado por teléfono para pedirle ayuda, dándole su dirección, en un camino rural cercano a mi comisaría, Maykim había escuchado a su socio, o ex socio, muy deprimido y temía encontrar algo desagradable.

Acepté acompañarlo, y nos encontramos tocando el timbre en una pequeña casa de dos pisos con una vieja puerta pintada de verde. Nadie respondía. Probé abrir la puerta y la puerta se abrió. Pasamos por varias pequeñas habitaciones en penumbra (la casa era grande y el lugar bastante laberíntico) llamándolo sin encontrarlo. Finalmente, llegamos al ático. Pese a que estaba completamente a oscuras, se adivinaba que allí había un muerto, comencé a buscar mi linterna, pero el suspenso duró apenas un segundo, pues Maykim encendió la luz y la luz iluminó una escena macabra: un hombre colgado de una viga del techo y un banco volcado frente a él. Maykim me confirmó que era Muldoon. Por los signos exteriores, noté que llevaba muerto unas tres o cuatros horas.

- Por favor -le dije a Maykim- no toque nada más, pues podría confundir la investigación. Y dígame, ¿tiene el número de la ex esposa de Muldoon? Debo llamarla por teléfono, y también al equipo forense.

- ¿No tiene una radio en el coche? Aquí no hay teléfono. Me fijé mientras subíamos. Es increíble como se había aislado este hombre, que antes era tan sociable.

- ¿No me dijo usted que Muldoon lo llamó por teléfono esta mañana? 
- Sí. Ahora que me lo dice me parece que había ruidos de automóviles de fondo. Quizás estaba en una cabina en la calle o en una estación de servicio, ¿verdad?
- No, mentira. Usted está mintiendo descaradamente, Maykim, y eso me lleva a arrestarlo como sospechoso de asesinato -respondí, mientras sacaba mi revolver de la cartuchera.

¿Porqué Sisley arrestó a Maykim?



Patrick Jane "The Mentalist" (El Mentalista)
Otra fuente de inspiración para el Blog.

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Pueden hallar la solución a este enigma en:



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lunes, 26 de octubre de 2015

Desafío para las teorías existentes de la Hipnosis. Luis Aparicio Sanz.

El artículo que hoy comparto con ustedes lo hallé en la web de Joel Cobos, Tutoriales de Hipnosis. Artículos Científicos. El texto pertenece a Luis Aparicio Sanz y se publicó originalmente en la web de Diario Médico. Al final del texto dejo el link a la publicación original.
En el presente artículo hallarán las teorías actuales respecto a las posibles explicaciones de lo que conocemos como Hipnosis o Experiencias/Efectos Hipnóticos.


Las perspectivas y modelos más destacados de las teorías sobre la hipnosis, según Yapko (1999), son los siguientes:
1. La hipnosis como disociación. Hay múltiples sistemas cognitivos que normalmente trabajan de forma sinérgica bajo un control primario o ejecutivo. Durante la hipnosis, los subsistemas normalmente integrados se disocian entre sí a diversos niveles y son capaces de dar respuestas independientes y multinivel ante las sugestiones del hipnotizador.
2. La hipnosis como regresión psicológica. Es vista como una forma especial de regresión psicológica caracterizada por un cambio a procesos de pensamiento primarios más primitivos y por un aumento de la transferencia hacia el hipnotizador como figura de autoridad casi arquetípica (por ejemplo, parental).
3. La hipnosis como relajación. La relajación se considera como la fuente de la que derivan todos los fenómenos como la regresión y la disociación.
4. La hipnosis como fenómeno sociocognitivo. La hipnosis no es una experiencia particular o única, sino que está definida sólo por el contexto social en el que se produce y a través de la manera en que los participantes consideran las respuestas hipnóticas etiquetándolas como tal.
5. La hipnosis como estado permisivo. El enfoque autoritario que tienen los clínicos con una orientación más tradicional es la base para la descripción que hace esta teoría de la conducta del cliente como pasiva y permisiva. Un cliente permisivo se caracteriza por permitir que el clínico dirija su experiencia, expresando pocos o ningún deseo propio. Se espera que el cliente responda tanto como pueda a la guía del clínico, y así opere en un rol secundario y reactivo en la relación. Se ve al cliente como un receptáculo pasivo de las sugerencias autoritarias del clínico. La incapacidad del cliente para responder a las sugestiones directas del clínico y satisfacer así a éste último, es la base de lo que en este modelo se ha catalogado como “resistencia”.
6. La hipnosis como role playing. Para esta perspectiva sociocognitiva particular, la hipnosis como entidad de conciencia única y separada no existe realmente. Sólo hay hipnosis cuando alguien desea representarla. El cliente no entra realmente en una dimensión de conciencia que difiera de forma apreciable de ninguna otra. Más bien la persona desempeña el papel de cómo se supone que es y actúa y del aspecto que tiene un sujeto hipnotizado, y cumple las sugerencias del hipnotizador a este respecto. El apoyo a esta perspectiva proviene de diversas investigaciones que normalmente implican a un grupo de sujetos a los que se les da la instrucción de que se comporten “como si” estuvieran hipnotizados y se mezclen con un grupo de sujetos formalmente hipnotizados. Se desafió a unos cuantos “expertos” para que descubrieran qué personas estaban realmente hipnotizadas y cuáles no. Los sujetos que representaron la conducta hipnótica fueron extremadamente convincentes y lograron confundir a los expertos.
7. La hipnosis como un estado de conciencia alterado. Se considera el estado hipnótico como un estado único y separado distinto del normal, creado artificialmente mediante el proceso de inducción, que altera la experiencia fenomenológica de la persona limitando la atención a las sugestiones que se le ofrecen.
8. La visión de la hipnosis como contrastación con la realidad. Obtener retroalimentación (feedback) de los sentidos respecto a nuestra relación con el mundo que nos rodea es un proceso llamado “contrastación con la realidad”. Este proceso normalmente es tan inconsciente que lo damos por supuesto. Cuando se entra por primera vez en un estado hipnótico, el proceso continuo de contrastación con la realidad es marcadamente reducido. Cuando uno suspende el proceso de obtener retroalimentación del mundo que le rodea centrándose en sus procesos internos, que es lo que caracteriza a la mayoría de las experiencias hipnóticas (aunque la hipnosis se puede centrar en aspectos externos), uno pierde cualquier orientación que esté fuera de su experiencia interna. Al suspender la contrastación objetiva con la realidad la persona es libre para aceptar cualquier realidad que se le sugiera. La realidad sugerida, independientemente de que sea verdadera o falsa, determinará la calidad y la cantidad de las respuestas emocionales y conductuales de la persona.
9. La propiedad condicionadora de las palabras y las experiencias. Las palabras son estímulos condicionados que representan experiencias internas (uno usa su propia experiencia individual para dar significado a una palabra; una misma palabra significará cosas diferentes para diferentes personas; cuanto más abstracta sea una palabra, más cierto será esto). También los gestos son estímulos condicionados que surgen a partir de experiencias repetidas de aprender lo que significan. Así, el significado está en la persona, no en las palabras. Las personas son individuos y cada uno se comunica a su manera. La comunicación hipnótica eficaz permite a las personas interpretar y responder de formas propias y únicas a las posibilidades sugeridas por el clínico.
10. La hipnosis es un resultado interaccional. La responsabilidad de la experiencia de la hipnosis la comparten el clínico y el cliente, en el sentido de que deben estar atentos y responder al otro. El clínico, para tener éxito, debe responder a las necesidades del cliente y adaptar su enfoque a ellas para que el cliente responda a las posibilidades de cambio sugeridas por él. La relación es de mutua interdependencia y en ella cada uno sigue la iniciativa del otro y al mismo tiempo, paradójicamente, toma la iniciativa. Enfatiza la sensibilidad y el respeto por el cliente, lo que resulta ideal en los contextos terapéuticos. Sin embargo, es evidente que esos factores no han de estar necesariamente presentes para que se produzca la hipnosis.
11. Perspectivas biológicas de la hipnosis. La fuerte relación existente entre la mente y el cuerpo es claramente evidente en las interacciones hipnóticas y ha llevado a formulaciones teóricas que defienden la existencia de una base biológica en la predisposición a la hipnosis (la calidad de la interrelación entre los dos hemisferios cerebrales, ritmo ultradiano, asimetría hemisférica).

Estado vs. no estado
Por otra parte, Pérez-Garrido, González-Ordi y Miguel-Tobal (1999) afirman que la investigación básica sobre hipnosis se ha centrado, entre otras cuestiones, en averiguar cuáles son las características subyacentes del proceso hipnótico. La mayoría de los investigadores se adscriben a dos concepciones o paradigmas distintos sobre la naturaleza de la hipnosis:
  • El paradigma tradicional u organogénico, que presupone que la hipnosis implica un estado alterado de consciencia.
  • El paradigma psicogénico, cognitivo-comportamental o sociocognitivo, que argumenta que no es necesario recurrir al concepto de estado alterado para explicar el comportamiento hipnótico.
Ambas concepciones han generado estrategias de investigación y resultados diferentes; todo lo cual, ha conducido a una de las controversias teórico-conceptuales más relevantes en el ámbito de la hipnosis experimental.
No obstante, González Ordi y Miguel-Tobal (1999) y González Ordi (2001) nos indican que, en general, muy pocos son los autores que aún mantienen a ultranza la existencia de un estado alterado hipnótico, cualitativa y cuantitativamente diferente a la vigilia, y que los diversos investigadores de la hipnosis se debaten en la actualidad entre:
  • Defensores de los determinantes internos, postulan que el comportamiento hipnótico vendría fundamentalmente determinado por variables intrasujeto a modo de habilidades, capacidades o características psicológicas preexistentes: disociación, absorción, imaginación e implicación emocional, capacidad de relajación, focalización de la atención, flexibilidad cognitiva.
  • Defensores de los determinantes ambientales, hacen hincapié en que es la situación definida como ‘hipnosis’ la que determina finalmente el comportamiento hipnótico, en virtud de diferentes variables contextuales que producen una modificación de: actitudes y expectativas, roles, compromiso.

Desafío para las teorías existentes
Una reciente noticia publicada en BBC Mundo, informa sobre un estudio realizado en la Universidad de Hull, dirigido por el Dr. William McGeown, publicado en la revista Consciousness and Cognition, cuyos resultados indican que “la inducción hipnótica crea un patrón distintivo y único de activación cerebral en sujetos muy sugestionables” que puede ser detectado con escáneres.
Por otra parte, el Dr. Peter Naish, en un artículo (en prensa) de la misma revista, en su estudio ha encontrado que “no sólo hay cambios en la actividad cerebral en la hipnosis, sino que también hay una diferencia en la función cerebral entre las personas de susceptibilidad hipnótica baja y alta. Estos últimos mostraron una acción más rápida del hemisferio izquierdo en el estado de vigilia, pero más rápida del hemisferio derecho cuando estaban hipnotizados”.
El Profesor Zoltán Dienes y sus colaboradores, en otro artículo, publicado también en Consciousness and Cognition, “examinaron dos posibles correlaciones de la sugestión hipnótica: la disociación y la inhibición cognitiva. La disociación es la base de dos de las principales teorías de la hipnosis y otras teorías postulan que comúnmente la respuesta hipnótica es el resultado de las capacidades de atención (incluida la inhibición)”. Encontraron datos que “excluyen las correlaciones, incluso moderadas, entre sugestión hipnótica y todas las medidas de disociación y la inhibición cognitiva general”, añadiendo que “los resultados son un desafío para las teorías existentes de la hipnosis”. Algo que podría decirse también de los otros dos estudios citados y de otras investigaciones que se están llevando a cabo.
Habrá que esperar, como siempre ocurre en la investigación científica, a que otros estudios vayan verificando si los resultados expuestos en los artículos citados son confirmados y ayudan a conocer qué teorías sobre la hipnosis, en función de los conocimientos actuales, serían las más acertadas por el momento y cuáles deberían desestimarse por ir totalmente en contra de la evidencia empírica.

Referencias bibliográficas:
Dienes, Z., Brown, E., Hutton, S., Kirsch, I., Mazzoni, G. & Wright, D.B. (2009). Hypnotic suggestibility, cognitive inhibition, and dissociation. Consciousness and Cognition, 18 (4), 837-847. (Abstract)
González Ordi, H. (2001). La hipnosis: mitos y realidades. Málaga: Aljibe.
González Ordi, H., y Miguel-Tobal, J.J. (1999). Características de la sugestionabilidad y su relación con otras variables psicológicas. Anales de Psicología, 15 (1), 57-75. Extraído el 16 de noviembre de 2009 desde: http://revistas.um.es/analesps/article/view/31081/30241
McGeown, W.J., Mazzoni, G., Venneri, A. & Kirsch, I. (2009). Hypnotic induction decreases anterior default mode activity. Consciousness and Cognition, 18 (4), 848-855. (Abstract)
Naish, P.L.N. (in press). Hypnosis and hemispheric asymmetry. Consciousness and Cognition. (Abstract)
Pérez-Garrido, A., Gonzalez-Ordi, H. y Miguel-Tobal, J.J. (1999). Psicología a la francesa. El papel de las polémicas sobre la naturaleza y utilidad de la hipnosis en la constitución de la psicología como disciplina. Revista de Psicología Universitas Tarraconensis, 21 (1-2), 28-66.
Yapko, M.D. (1999). Lo esencial de la hipnosis. Barcelona: Paidós.

Fotografía: Flickr

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